25 feb 2014


Era muy esperado, y es una realidad. Febrero fue el mes elegido para presentar el nuevo Galaxy S5, la mayor apuesta de Samsung en teléfonos inteligentes, que llegará a manos de los usuarios a partir de abril con un desembarco masivo en más de 100 países.

Sin embargo, como cada anuncio de esta magnitud y expectativa, no siempre es fácil sorprender o mostrar niveles de evolución tan grandes como algunos usuarios esperan. 

Es por eso, que en ImpulsoNegocios.com analizamos cuales fueron los cambios realizados en el nuevo Galaxy S5 en relación a su antecesor, el Galaxy S4.



Lo que cambió (para bien)

Las terminaciones del equipo han mejorado, especialmente en la parte posterior, y si bien gran parte de esto es cuestión de gustos, los materiales parecen haber dado un paso adelante, eliminando el plástico brilloso, y reemplazándolo por otro que luce más elegante, con perforaciones que lo hacen más agradable al tacto.

El procesador pegó un salto a 2.5 GHz Quad-Core. El modelo anterior llegaba en dos versiones (1.9 Quad y 1.6 Octa) y la batería se amplió a 2,800 mAh, además agregando una nueva función de ahorro.

Su cámara ahora tiene 16 MP, frente a los 13 MP del S4, además de contar con nuevas opciones de software. La frontal es de 2.1 MP (2 MP la anterior). Además el equipo cuenta con USB 3.0.

El Galaxy S5 agregó lector de huellas digitales y monitor cardíaco. Además ahora es resistente al agua y polvo, aunque no sumergible.


Lo que empeoró

Algo que no suele suceder en un avance de generación es el aumento de peso y grosor, algo que ocurrió con el S5. El nuevo equipo es más grueso, grande y pesado que el S4. 



Su pantalla que aumentó 0.1 pulgadas, manteniendo la resolución, ha hecho que descienda la densidad de pixeles levemente de 441 a 432 ppi.


Lo que sigue igual

2 GB de RAM, modelos de 16 y 32 GB (no se anunció ninguno con 64 GB), Bluetooth 4.0, NFC, son varias de las características que se han mantenido intactas.

A pesar del cambio de algunos materiales, el diseño prácticamente se mantiene igual, siendo reconocido fácilmente como un Galaxy S, aunque se esperaba que para esta generación Samsung haga cambios más importantes en el diseño.



El Samsung Galaxy S5 es un avance en muchos aspectos, y quienes den el salto, seguramente notarán las mejoras, además de las ventajas de llegar con Android 4.4 Kitkat. Sin embargo, el cambio será más relevante para quienes avancen de una generación anterior, como el S3 o S2, y no tanto para los que lleguen desde el S4.

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