15 feb 2014

En la actualidad, según un informe desclasificado del Gobierno de Estados Unidos, alrededor del 79% de todo el malware existente para teléfonos móviles está ideado para el sistema operativo Android, el 19% para Symbian y un 0,7% para iOS. No obstante, la empresa Cisco, en su informe anual sobre seguridad informática, asegura que el 99% de todo el malware que hay para móviles tiene como objetivo Android. De hecho, Cisco cuantificó en 2012 cerca de 33 millones de teléfonos Android infectados.

La gran fragmentación de versiones de este sistema operativo es uno de los principales problemas que afrontan fabricantes y expertos en seguridad. Más del 40% de los usuarios de Android aún utilizan terminales con las versiones anteriores a la 4.0, como Gingerbread (2.3), que contiene vunerabilidades de seguridad corregidas en otras actualizaciones más modernas. Muchos de los terminales no permiten su actualización permanente y en no pocas ocasiones estas dependen de la empresa de telecomunicaciones con quien el usuario contrató la línea y adquirió el aparato que, por desgracia, habitualmente olvida tener una política coherente de actualizaciones.

Un gran porcentaje del malware para Android se basa en troyanos que envían de forma automatizada SMS a teléfonos de tarificación adicional sin el consentimiento del usuario. En otros casos, se puede llegar a tomar el control del terminal para interceptar contraseñas de banca electrónica o redirigir al usuario a una tienda falsa de Google Play para descargar otras aplicaciones con malware.

Sin embargo, a pesar del crecimiento del malware, este está localizado en la mayor parte en apps instaladas fuera de las tiendas oficiales. Google Play cuenta con diferentes medidas de seguridad para identificar aplicaciones maliciosas que se den de alta en la tienda. Entre otras medidas, realiza un escaneo permanente de las 'apps' disponibles.

Instalar aplicaciones desde fuera de las tiendas oficiales es la forma más habitual de infección. En el caso del sistema operativo iOS, esto solo es posible si el usuario ha realizado antes un jailbreak de su dispositivo. En Android, se pueden instalar apps de otras fuentes diferentes a la tienda Google Play, lo que aumenta el riesgo. Como medida de seguridad, a partir de la versión 4.2 de Android, el sistema operativo permite a los usuarios escanear y verificar la aplicación antes de su instalación.

Instalar aplicaciones desde fuera de las tiendas oficiales es la forma más habitual de infección. En el caso del sistema operativo iOS, esto solo es posible si el usuario ha realizado antes un jailbreak de su dispositivo.


En Android, se pueden instalar apps de otras fuentes diferentes a la tienda Google Play, lo que aumenta el riesgo. Como medida de seguridad, a partir de la versión 4.2 de Android, el sistema operativo permite a los usuarios escanear y verificar la aplicación antes de su instalación.

En este sentido, la mejor barrera ante los ataques es la precaución del usuario de no descargar software fuera de Google Play. 

No obstante, estas medidas no garantizan el 100% de seguridad. Además, los delincuentes utilizan algunas tácticas para saltar estas medidas, como subir a la tienda una app legítima, pero que muestra un faldón con publicidad, que al pulsar sobre él redirige a un sitio malicioso que infecta al usuario.

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