Una fotografía explícita, un iracundo twuit o un
desafortunado comentario en algún blog tienen la capacidad de echar a la basura
la reputación de una persona o una marca en cuestión de un clic; sin embargo,
quien requiera de una impecable reputación digital y cuente con al menos 3,000
dólares para invertir, puede obtener la pulcritud de su nombre en la red.
Actúan como una suerte de mercenarios digitales; sin
embargo, son abogados de profesión. Su paga depende de eliminar el pasado de
personas o empresas en Internet, estas huellas que se van dejando a cada clic y
con cada publicación que hace la persona o terceros acerca de ella, y la cual,
debido a la naturaleza masiva y constantemente creciente de la red, puede
viralizarse y perjudicar la imagen pública de un individuo.
El tiempo que una persona pasa en línea -cinco horas en
promedio en México según AMIPCI- y la interacción con redes sociales y medios
de comunicación bidireccionales vacían en Internet buena parte de la identidad
de una persona. No es de extrañar que reclutadores laborales, inversionistas o
incluso personas busquen en la red referencias de esos individuos antes de
entablar relación con ellos.
De acuerdo con un estudio de AOL, 78% de las personas que
van a iniciar una relación con alguien “lo googlean” antes de dar el sí. De ese
total, ocho de cada diez se queda con información y referencia de las primeras
10 búsquedas que aparecen en pantalla.
Tomeo, quien ha dedicado parte de sus labores jurídicas a
esta práctica, añade que limpiar un contenido de la web no es tarea sencilla
por su efecto viral y porque los servidores se multiplican por el mundo
replicando los datos e información personal que siempre se puede encontrar en
algún servidor. Eso no significa que desaparecer de la red sea algo imposible.
Bufetes como AFTAbogados en Argentina, Abanlex Abogados en
España o el sitio Reputation.com, con oficinas en Inglaterra y Estados Unidos,
son algunos de los que realizan este tipo de servicios. Los precios van acorde
al daño causado, aunque Reputation.com, por ejemplo, ofrece paquetes y tiene
costos estándar entre 3,000 y 15,000 dólares.
Los productos listados en su sitio de Internet van desde la
contratación de un “Agente de Reputación”, hasta servicios como el manejo del
rankeo de los contenidos perjudiciales para la persona en buscadores como
Google, Yahoo o Bing, para lograr que aparezcan relegados en la numeración.
En casos más graves se pueden generar contenidos para
mejorar la reputación en Internet con un coach específico, además de crear
páginas elaboradas por editores profesionales, gestión de redes sociales, o en
ciertos casos, se solicita ayuda legal para la eliminación definitiva del
contenido.
“Utilizamos técnicas y software propio para proteger la
reputación del contenido no deseado, lo manejamos para que no aparezca hasta
arriba de las búsquedas, y aunque se ve caso por caso, si la gravedad lo amerita
se puede eliminar”, respondió Lacey, una ejecutiva de Reputation.com
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