12 may 2014

Una fotografía explícita, un iracundo twuit o un desafortunado comentario en algún blog tienen la capacidad de echar a la basura la reputación de una persona o una marca en cuestión de un clic; sin embargo, quien requiera de una impecable reputación digital y cuente con al menos 3,000 dólares para invertir, puede obtener la pulcritud de su nombre en la red.

Actúan como una suerte de mercenarios digitales; sin embargo, son abogados de profesión. Su paga depende de eliminar el pasado de personas o empresas en Internet, estas huellas que se van dejando a cada clic y con cada publicación que hace la persona o terceros acerca de ella, y la cual, debido a la naturaleza masiva y constantemente creciente de la red, puede viralizarse y perjudicar la imagen pública de un individuo.

El tiempo que una persona pasa en línea -cinco horas en promedio en México según AMIPCI- y la interacción con redes sociales y medios de comunicación bidireccionales vacían en Internet buena parte de la identidad de una persona. No es de extrañar que reclutadores laborales, inversionistas o incluso personas busquen en la red referencias de esos individuos antes de entablar relación con ellos.

De acuerdo con un estudio de AOL, 78% de las personas que van a iniciar una relación con alguien “lo googlean” antes de dar el sí. De ese total, ocho de cada diez se queda con información y referencia de las primeras 10 búsquedas que aparecen en pantalla.

Tomeo, quien ha dedicado parte de sus labores jurídicas a esta práctica, añade que limpiar un contenido de la web no es tarea sencilla por su efecto viral y porque los servidores se multiplican por el mundo replicando los datos e información personal que siempre se puede encontrar en algún servidor. Eso no significa que desaparecer de la red sea algo imposible.

Bufetes como AFTAbogados en Argentina, Abanlex Abogados en España o el sitio Reputation.com, con oficinas en Inglaterra y Estados Unidos, son algunos de los que realizan este tipo de servicios. Los precios van acorde al daño causado, aunque Reputation.com, por ejemplo, ofrece paquetes y tiene costos estándar entre 3,000 y 15,000 dólares.

Los productos listados en su sitio de Internet van desde la contratación de un “Agente de Reputación”, hasta servicios como el manejo del rankeo de los contenidos perjudiciales para la persona en buscadores como Google, Yahoo o Bing, para lograr que aparezcan relegados en la numeración.

En casos más graves se pueden generar contenidos para mejorar la reputación en Internet con un coach específico, además de crear páginas elaboradas por editores profesionales, gestión de redes sociales, o en ciertos casos, se solicita ayuda legal para la eliminación definitiva del contenido.

“Utilizamos técnicas y software propio para proteger la reputación del contenido no deseado, lo manejamos para que no aparezca hasta arriba de las búsquedas, y aunque se ve caso por caso, si la gravedad lo amerita se puede eliminar”, respondió Lacey, una ejecutiva de Reputation.com

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