Lo que comúnmente llamamos la web o la red en realidad es
sólo la superficie. Debajo de ella hay un vasto océano, en su mayoría
inexplorado llamado Deep Web o Internet Profunda.
Por su propia naturaleza, el tamaño de la Internet Profunda
es difícil de calcular. Pero los mejores investigadores universitarios dicen
que la web que conocemos -Facebook, Wikipedia, las noticias- representa menos
del 1% de toda la World Wide Web.
Cuando navegas por la web en realidad sólo estás flotando en
la superficie. Si te sumerges encontrarás decenas de billones de páginas -un
número inconmensurable- que la mayoría de la gente nunca ha visto. E incluyen
de todo, desde aburridas estadísticas hasta tráfico (ilegal) de órganos
humanos.
Aunque la Internet Profunda no se entiende bien, el concepto
es bastante simple. Imagínalo en términos de motores de búsqueda. Para darte
resultados, Google, Yahoo y Bing indexan constantemente las páginas. Lo hacen
siguiendo los hipervínculos entre los sitios, deslizándose sobre los hilos de
la red como una araña, pero eso sólo les permite recabar páginas estáticas,
como en la que estás en este preciso momento.
Lo que estos buscadores no capturan o recogen son las
páginas dinámicas, como las que se generan cuando haces una consulta a una base
de datos en línea. Piensa, por ejemplo, en los resultados de una consulta al
sitio de la Oficina del Censo.
“Cuando el rastreador web llega a una (base de datos), por
lo general no puede seguir hipervínculos que conducen al contenido más profundo
más allá de la caja de búsqueda,” explica Nigel Hamilton, quien dirigió
Turbo10, un motor de búsqueda ya desaparecido que exploró la Internet Profunda.
Google y otros buscadores tampoco capturan páginas detrás de
redes privadas o páginas independientes que no tienen vínculos con ninguna otra
cosa. Todas ellas forman parte de la Internet Profunda.
Entonces, ¿qué hay ahí abajo? Depende de dónde busques.
Gran parte de la Internet Profunda contiene páginas con
información valiosa. Un informe elaborado en 2001 -el mejor hasta la fecha-
estima que el 54% de los sitios web son bases de datos. Entre las más grandes
del mundo están la National Oceanic and Atmospheric Administration, la NASA, la
Oficina de Patentes y Marcas y el sistema de búsqueda EDGAR de la Comisión de
Bolsa y Valores, todas ellas estadounidenses y públicas.
Luego están las páginas de acceso privado que cobran una
tarifa para verlas, como LexisNexis que contiene documentos gubernamentales, la
base de datos especializada en información jurídica Westlaw o Elsevier para
revistas académicas.
Otro 13% de las páginas se mantienen ocultas porque sólo
puedes encontrarlas en una Intranet. Estas redes internas, por ejemplo, las de
empresas o universidades, tienen acceso a tablones de mensajes, archivos del
personal o paneles de control industrial que pueden encender un interruptor de
la luz o apagar una planta de energía.
Luego está Tor, el rincón más oscuro de Internet. Es una
colección de sitios web secretos (que terminan en .onion) que requieren un
software especial para acceder a ellos.
La gente usa Tor para que su actividad en la red no pueda ser
rastreada, se basa en un sistema de relé o repetidores donde las señales
rebotan entre los diferentes equipos compatibles con Tor de todo el mundo.
Debutó por primera vez en 2002 como el proyecto The Onion
Routing (acrónimo Tor), creado por el Laboratorio de Investigación Naval de
Estados Unidos como un método para comunicarse de forma anónima en línea.
Algunos lo emplean para comunicar datos sensibles o
delicados, incluyendo la disidencia política. Pero en la última década, se ha
convertido también en un espacio donde los mercados negros venden o distribuyen
drogas (como Silk Road), tarjetas de crédito robadas, pornografía ilegal,
contenidos pirateados y mucho más. Puedes incluso contratar a sicarios.
Aunque la Internet Profunda permanece mayormente oculta a la
vista del público, su importancia económica crece. Cualquier motor de búsqueda
que pueda “peinar” con precisión y rapidez toda la web podría ser útil para la
recolección de grandes cantidades de datos grandes, el llamado Big Data, sobre
todo para quienes investigan los registros climatológicos, financieros o
gubernamentales.





La Deep Web ¿conoces a fondo La Internet?